LAS PIERNAS ESPECTRALES ENTRE CARMONA Y LORA DEL RIO

Por: Jose Manuel García Bautista

El fenómeno de las apariciones en carretera es, en ocasiones, tildado de leyenda urbana por aquellos que recogen la noticia y se sorprenden de su aparente espectacularidad. Quizás esa misma espectacularidad y sensacionalismo con el que lo narran determinados periodistas o medios de comunicación es la que hace que no pase de ser una simple anécdota o curiosidad escondiendo un trasfondo realmente interesante y paranormal.

Se habla a menudo de “la chica de la curva”, rara no es la carretera que se engalana de tener su particular espectro que responde su aparición a un desafortunado accidente en la zona que acabó con su vida y que, ahora, goza con salvar al conductor que transita por ese mismo punto kilométrico de un disgusto.

Si no fuera por la cantidad de testigos, de diferente credo y posición o cultura, se podría decir que se trata de una nueva historia de fantasmas al más puro estilo de Poe o Lovercraft, sin embargo los testimonios se agolpan de aquellos que han sido víctimas del misterio.

Lo que les voy a narrar he tenido la oportunidad de investigarlo y contrastarlo directamente, con testigos y sobre el terreno, sobre el frío asfalto de la carretera que une Carmona con la Sierra Norte de Sevilla -con la que tengo tantas vinculaciones- y en concreto con la bella localidad de Lora del Río.

Allí está la A-451, una carretera difícil que no deja de sorprender al conductor. Desde ella numerosos testigos, en otras épocas, sobre todo del año 2004 al 2009, afirmaron haber visto extrañas luces en el cielo e incluso un raro artefacto “posado” sobre la carretera. Sin dudas vinculando ese fenómeno con el inquietante enigma de los OVNI.

No obstante también tiene un apartado para una singular aparición cuando se baja desde Lora del Río a Sevilla para, igualmente, asistir a los numerosos testigos que dicen haber visto allí a un “chico de la curva” fallecido años atrás en un accidente de tráfico mortal.

Y no es nuevo pues esta zona, como cualquier otra en la que la carretera no estaba en el mejor estado, se produjeron accidentes de diferente consideración, desde simples reventones de rueda con volantazo y cuneta hasta accidentes en el que se cobró la vida de su ocupante.

Más extraño es el último vestigio del misterio en la zona de la A-451, aunque cobró más notoriedad al ser publicado en el diario local de Lora del Río en noviembre de 2013, en el que narraba la impresionante experiencia de un conductor y su esposa que vieron cruzar ante su vehículo unas “piernas espectrales”.

José Jiménez, un caballero de toda rectitud y credibilidad, decía sobre su insólita experiencia aquella oscura noche que “de repente, vi unas piernas cruzando la carretera y que desaparecen en la parte izquierda. Unas piernas normales pero sin la parte de arriba”.

Pero no fue sólo José Jiménez, también Fernando Román y su esposa Mercedes Segura, de Carmona, decían haber visto las “piernas que cruzaban la carretera”, en un hecho tan impactante como impresionante. “Era como una niebla, que cruzó perfectamente delante de nosotros, lo vimos durante el tiempo que tardó en cruzar”.

Antonio López, con el que tuve la oportunidad de entrevistarme, vive en una localidad cercana y me decía sobre ello: “no es la primera vez que se habla de cosas raras en esa carretera, yo una noche subía cuando vi que se cruzó delante mía lo que parecían dos piernas, pero me dije “Antonio, eso es imposible” y pensé que era algún animalillo que había visto mal”.
Un amigo suyo, cazador, Francisco Ramos, añadía: “bajando de una cacería me pasó lo mismo, veníamos en el coche de regreso y me dijo Manuel, “¿qué es eso, que es eso?” y vimos cruzar aquella cosa”, consultado sobre lo que vio me decía: “yo juraría por mis hijas que eran dos piernas, pero no dije nada, ¿quién me iba a creer?”.

El estereotipo de lo visto se corresponde con una visión de dos piernas normales pero cuya parte superior no es visible, los testigos no la pueden ver; Rafael Sánchez se encontró de cara con este misterio y nos decía “creía que era alguien que la luz del coche no le había alumbrado, pero aquello no tenía cuerpo de arriba” y prosigue “se trata de unas piernas largas, sombrías, oscuras, que desaparecen en el arcén de la carretera”.

La zona de localización es sencilla, entre la finca “El Judío” y el cruce de Guadajoz, un tramo de dos kilómetros donde el miedo se apodera de los conductores que temen ser los próximos en contemplar lo imposible.

Como posible explicación cabe destacar que la zona tiene muchos casos de accidentes -incluso en el río Guadajoz se han ahogado personas, un río que “circula” por la zona- pero tan sólo son hipótesis el tratar de explicar estos fenómenos bajo estos hechos luctuosos.