INQUIETANTE EXPERIENCIA OUIJA

En pleno centro, existe una casa abandonada por la que el tiempo no ha pasado en balde y en cuyo interior sucedió lo imposible.

Por: Jose Manuel García Bautista

Macarena tenía 16 años, corría el año 1997 y, en esa época, algo como internet o whatsapp no existía pero si había otros métodos y entretenimientos, incluso aquellos que eran poco convencionales. A Macarena le llamaba la atención todo lo paranormal, lo misterioso, lo prohibido y una amiga del colegio le había descubierto «un juego fascinante», era la ouija, un tablero con todo el abecedario, los números, hola-adiós, si y no. Una vía de contacto «con otros mundos», al menos así se lo «vendía».

La ouija

La chica comenzó a practicar sola aquel entretenimiento, cada día jugaba más y más y pasaba más tiempo en solitario frente a aquel tablero cuyos mensajes la fascinaban y tenían absorta. Se olvidó de sus amigas y pasó a ser una solitaria que se había obsesionado con la ouija. Cada vez salía menos con sus amigas, su carácter estaba cambiando poco a poco e incluso su salud se comenzaba a resentir: irascible, violenta, adelgazaba ya que apenas comía y se consumía poco a poco encerrada en su habitación sólo teniendo como única compañía a aquel tablero ouija.

Una noche se puso muy mala, con fiebres muy altas y delirios, tenía visiones, veía personajes sombríos por su casa. Los padres deciden llevarla al hospital más cercano, le pusieron un tratamiento, pero no mejoraba. Cuando los médicos no sabían que hacer con la chica un vecino, al corriente de la situación, le dijo que visitaran a un cura que tal vez la había poseído un demonio. Aquella idea era descabellada pero era gente supersticiosa y antes quisieron comprobar si había algo que la chica les había ocultado.

Una noche sus padres, a fuerza de mucho insistir, la chica confiesa que ha estado el último año y medio jugando con la ouija y un demonio, y que le dijo «que quería quedarse allí a vivir con ella». Así la joven manifestó que era una «atracción total» la que sentía y que algo la llamaba para jugar con el tablero, para comunicarse con un ente que le daba datos precisos de cosas que iban a suceder…

«¿Qué hacer?» se preguntaron los padres, y así decidieron contactar con una persona experta en este terreno que accedió ir a su casa a investigar, aquel señor era de Sevilla, de la Sociedad Científica Andrómeda, con sede en el Colegio de Médicos de la capital hispalense. Una vez allí se presentó: «Profesor Daniel Ortiz».

Comenzaron a investigar aquel caso que guardaba semejanzas con otros investigados por el equipo sevillano. Pidieron a la joven que realizara una sesión de ouija que ellos grabarían, y en la sesión se puso de manifiesto algunas irregularidades: la niña era capaz de leer sus pensamientos o de mover objetos, vivía convencida de que un demonio la ayudaba y tenía unas excelentes dotes oratorias para convencer a las personas mientras jugaba a la ouija.

El equipo habló con aquellos asustados padres y le dijeron que Macarena «debía dejar de jugar a la ouija y recibir ayuda psicológica profesional, vivía enganchada a la ouija y debía recuperar su vida si no quería perderla…»

Macarena dejó de jugar a la ouija, recibió la ayuda necesaria y hoy es una mujer que ha olvidado aquella etapa de su vida que no quiere recordar. Son algunos casos que, desempolvo, del archivo de «Andrómeda» -a la cual pertenecí unos años- y que ahora ponen de manifiesto más casos extraños en una ciudad tan hermosa e histórica como esta.

Otro caso “del más allá o más acá”

A veces lo paranormal anida en un lugar y se resisten a salir del mismo, sus moradores desconocen la razón, desconocen el origen de su mal, y sin embargo su vida se ha convertido en un infierno desde que aquello habita allí. Eso es lo que le ocurre a la familia objeto de esta investigación, una investigación que se desarrolla en la localidad sevillana de Umbrete.

Nos encontramos en casa de una familia formada por tres mujeres, el cabeza de familia falleció hace más de una década, y ahora ellas, conviven y se cuidan. Quizás en ese ambiente ha encontrado el caldo de cultivo mental, o paranormal, una extraña entidad que las tortura y asola.

Todo comenzó cuando su vivienda fue objeto de una disputa familiar, dos pisos, uno encima del otro en una sola casa y una persona con el afán de quedarse el inmueble, al no lograrlo comienzan sus males, tal vez creyendo que esa misma persona –con tradición en el pueblo de realizar ritos ocultos, maldiciones y males de ojo- había “aojado” su vivienda.

Y comenzó por descensos bruscos de temperatura en el piso así como ruidos nocturnos en el bajo, ruidos como “de arrastrar los muebles” narraba Paquí R. Sin embargo en el inmueble inferior no había nadie.

Se sucedieron varios días de esta forma, entre la inquietud e intranquilidad de aquel que sabe que algo extraño sucede. Lo siguiente fueron las anomalías eléctricas en este domicilio y casi sin solución de continuidad fuertes golpes que aterraban a las tres mujeres.

Pronto comenzaron a haber marcas físicas de todo ello, aquella entidad, aquel ser dejaba su huella en forma de arañazos en paredes, pantalla del televisor, muebles de cocina… Y la noches seguían siendo un infierno.

La temperatura seguía bajando, el frío intenso era anormal e incluso tomaron la determinación de dormir juntas en la misma habitación. No sabía que era, aún no lo habían visto pero su presencia no pasaba desapercibida, incluso el pequeño perro de la familia mostraba la misma tensión que se respiraba y podía cortar con un cuchillo.

Los fenómenos no cesaban y la más pequeña de la casa, de 16 años, vio una visión horrible, una noche, mientras estaba en su habitación pudo ver un ser sombrío, negro… “Era espantoso, estaba cubierto por una capucha negra y su rostro era blanquecino, le pude ver la cara y descubrí como tenía los dientes amarillentos. Entonces fue hacia mí, se reclinó y medio que no iba a parar hasta que no me llevara con él”. Escalofriante experiencia.

Los siguiente fenómenos eran de desplazar objetos, como la estufa, o enseres del hogar, o encontrarse el cuarto de baño con todos los botes abiertos habiendo vertido su contenido en paredes y suelo y transformando aquel espacio en un infierno.

Y comienzan los daños físicos…

El ser, la entidad comienza a grabar sus garras, sus afiladas uñas, en la piel de nuestras protagonistas, a dejarles extraños símbolos o signos como cruces invertidas, dolorosos y a la vez traumático que hace que la familia viva al borde de la locura.

Cada vez más frecuentes, sobre todo con aquellos que tienen la osadía de enfrentarse a lo desconocido, a lo que no ven… Como el caso de la joven de 16 años o su cuñado.

Tuvimos la oportunidad de estar allí, en aquel lugar, e investigar. Las grabaciones en visión nocturna no arrojaron ningún resultado positivo salvo una orbe que no pudo ser registrada y que pudiera tener cualquier explicación razonable.

El frío en el inmueble es evidente, si bien los cierres no herméticos de puertas de acceso a la azotea y ventana pudieran originar una corriente silenciosa pero gélida tal y como delataba el “tintineo” de la llama de una vela.

Pudimos grabar una inquietante psicofonía en la que se puede oír: “Que no viva”, y aún se revisa material en la que pudieran encontrarse más inclusiones sin que por ello se quiera decir que hay una actividad paranormal.

Las mediciones de campo electromagnético se mantenían muy estables, muy lineales y no delataban anomalía en este sentido.

Profundizamos en la investigación, avanzamos en conocimientos sobre estas personas; analizamos la actividad en el piso inferior y los resultados aún están por determinar lo que en esta casa de la localidad sevillana de Umbrete sucede.

La familia ha consultado con sanadores y videntes que le han dicho: “Es el demonio” y prosigue Paqui “el trabajo os lo ha hecho vuestra tía, su hermana con su sobrina quienes le han hecho un trabajo, un buen trabajo; eso mismo nos lo ha dicho la de las cartas y la del reiki”, pero esto es una valoración subjetiva.

Investigadores como Lorenzo Cabeza o Mª. Carmen Bravo, del grupo GPS de investigación prosiguen la investigación y contacto constante con la familia con el apoyo de Jesús García y quién esto les relata. Aun buscando los indicios de lo paranormal, aun buscando las huellas de lo imposible.